Archivos de la categoría ‘Cásting’


 

Juan Manuel, hace de Arturo

Juan Manuel, hace de Arturo

Uno piensa que ya está de vuelta de todo. Cree que lo tiene todo controlado, que nada le puede fallar. Se ha aprendido en cuestión de segundos la frase que le han asignado para el casting. Presume de poseer una buena memoria. Es capaz de recitar con una buena modulación de voz y con una excelente dicción hasta una veintena de poemas. Tiene experiencia sobrada en hablar en público. Ha sido presentador de distintos eventos micrófono en mano. Y te colocan ante una cámara inquisitiva que va a registrar hasta lo más mínimos detalles de tu ser: tus gestos, tu expresión, tu mirada, tu sonrisa, tus arrugas, tus carencias, tu alma… Y te sientes desnudo, cohibido, nervioso, sudoroso, agitado, descontrolado. Estás ante el gigantesco ojo del Gran Hermano al que nada de tí se le escapa; estás inerme, vigilado, controlado empequeñecido… ¿Qué hacer? ¡Echarse a temblar! El objetivo de la cámara se muestra implacable y tú balbuceas la dichosa frase como un niño tembloroso al que le empiezan a oler los pañales. Te has desmoronado y la cámara te ha puesto en tu sitio: no eres perfecto; te queda mucho que aprender.

Juan Manuel Suárez

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Uno de los actores en plena prueba

Uno de los actores en plena prueba

Esta es, de momento, la última entrevista que hemos hecho hasta la fecha, y las dos páginas a todo color que nos han dedicado son el resultado de una larga conversación telefónica. Claro que, si me tiran de la lengua, toda conversación, ya sea telefónica o no, siempre es larga.

Leedla en en su web, El Casting: Tú si que vales

Un reportaje de Susana Zorraquino


Poco hay que añadir a lo dicho en el título, excepto que han tardado una eternidad en hacernos llegar el reportaje. Que las imágenes hablen por sí solas.


El cartel de Los Cuentos de la Taberna del Escocés con casi todo el elenco

El cartel de Los Cuentos de la Taberna del Escocés con casi todo el elenco

Toda elección requiere descartar todas las posibilidades hasta quedarse con una.

Eso es lo que se hace en un cásting: descartas actores para los diferentes papeles. Es inevitable. Y, quizá, ese sea un momento crítico para la película. Siempre queda la duda de que el elenco seleccionado sea realmente el mejor para interpretarla. Y no ya porque llegado el momento no lo hagan bien, sino porque no haya química entre ellos.

Hasta el momento he participado en dos cástings y, al finalizar la reunión de elección de actores, siempre me ha asaltado la misma duda: ¿Serán los mejores? En La Taberna del Escocés tuvimos mucha suerte, ya que los actores elegidos como primera opción nos digeron que sí. Y, a la postre, se demostró que había química entre ellos y no defraudaron a nuestras espectativas, sino todo lo contrario.

¿Pasaría lo mismo en LC33?

Así que no es de extrañar que la mañana en que hicimos la primera lectura de guión tanto mi hermano como yo fuéramos con cierto nerviosismo. Porque, para empeazar, escucharíamos las voces de nuestos personajes, veríamos el ritmo del corto y, sobre todo, veríamos si había química entre ellos. ¡Qué nervios!

Supongo que las carcajadas que nos provocaron durante la lectura terminaron por dinamitar los nervios.

¡Tenemos elenco!


Los actores son una parte muy importante de una película. Un buen director, con un buen guión, puede hacer una malísima película si tiene malos actores. Por el contrario, un mal director, con un buen guión, puede salvar el producto final si tiene buenos actores. Así que elegir a unos buenos actores es crucial (porque está por ver que seamos buenos directores). Y para eso se inventó el cásting, o como se dice en castellano: la audición.

Dadas las premisas desde las que partíamos para esta película, teníamos que buscar un gran número de actores. No sólo tenemos el papel de Teresa y de Mariano, como protagonistas, o de Ramón como elemento de discordia. Necesitábamos un nutrido grupo de secundarios: Arturo, el militar de carrera; Dolores, la amiga “picantota”; Vicente, el pelota; Juana, la entrañable abuelita… y así, hasta llegar a quince.

El Ayuntamiento reservó una tarde el teatro municipal, que será también donde se estrene el cortometraje cuando lo terminemos, para que los mayores apuntados hicieran la prueba. Y nosotros teníamos dos misiones esa tarde: encontrar a nuestro elenco de actores y, también, hacerles pasar un rato divertido.

Ellos no sé si se lo pasaron muy bien, entre otras cosas porque la mayoría estaba muy nervioso y muchos no se sabían el papel demasiado bien. Pero yo he de admitir que me lo pasé estupendamente. Y ya no sólo por las entrevistas en la radio y en la prensa escrita, ni tampoco porque viniera Telemadrid y nos grabaran en directo. Sino porque los mayores se involucraron y quedó un casting ameno.

A falta del vídeo de Madrid Directo, que hemos pedido y han prometido mandar en DVD, os dejo con una gran película, llena de secundarios de lujo (y que demuestra que la elección de actores es fundamental).