Posts etiquetados ‘mus’


Anuncios

Siendo “De Ordago” uno de los nombres para la película que barajamos al principio, el mus tendría un especial protagonismo. El mus, ese juego tan español. Hay que ver la inmersión cultural anglosajona que tenemos. Hemos visto hasta la saciedad partidas de póker en el cine, pero apenas se han visto partidas de mus. Y eso que en España hay mucha afición. Y nosotros queríamos romper con ese vacío.

El rodaje se dividió en dos jornadas y por motivos de la complejidad se dejó para un fin de semana. El primer fin de semana completo dedicado a la película. Un fin de semana muy duro, sobre todo para todos los figurantes: muchísimas horas de pie. La verdad es que no podemos más que agradecer a todos la colaboración.

Aquí hay una primera tanda de fotos.


Arturo Ramos, el "secuaz" de Mariano

Arturo Ramos, el "secuaz" de Mariano

Arturo Ramos

69 años. Grande y calvo. Su rasgo más significativo es una mandíbula cuadrada y poderosa, que le da un aspecto severo e inflexible. Mantiene una buena forma física, ya que prácticamente no ha dejado de hacer ejercicio. Prueba de ello es que casi siempre viste de chándal, excepto cuando juega al mus, que se pone de punta en blanco, ya que es pareja de Mariano. Carece por completo de sentido del humor.

Fue militar de carrera y alcanzó el rango de coronel, aunque nunca llegó a participar en ninguna acción de combate, algo que siempre le habría gustado. Así que a veces fantasea con la posibilidad de dirigir tropas o una campaña bélica. Comparte con Mariano el gusto por el mus y por los puros habanos, aunque tampoco le hace ascos a un buen whisky con hielo. Desde que es pareja de mus de Mariano, ejerce de vicepresidente “oficioso” de la Peña.


Mariano Gracía, el protagonista de la película

Mariano Gracía, el protagonista de la película

Mariano García

67 años. Alto, delgado, estirado. Pelo con más blanco que negro, peinado pulcramente para atrás y cortado a navaja. Un bigotillo fino, recuerdo de otras épocas, campa debajo de una nariz recta, ligeramente aguileña. El gesto adusto, los ojos vivos y brillantes. Siempre impecablemente vestido, con chaqueta y corbata. Es educado, aunque no amable, y pierde los nervios con gran facilidad cuando le llevan la contraria.

Recientemente jubilado, era un empresario de cierto éxito de la pequeña industria local con muchos empleados a su cargo. Inflexible en sus convicciones, bastante chapado a la antigua, no se ha acostumbrado a la vida ociosa. Como prolongación de su anterior vida laboral intenta mangonear La Peña desde la sombra, ya que no ostenta cargo alguno.

El único vicio reconocido: el mus. Desde que su gran amigo Don Agustín ya no está entre ellos, Arturo es su pareja de mus. Es un gran jugador, aunque a veces se deja llevar por la soberbia. Otro vicio, aunque éste no reconocido: los puros habanos.


Siempre he pensado que el título de una película, de un relato, de un post de un blog… cualquier título tiene que enganchar. Es como el titular de una noticia. Algo que capte el interés y haga seguir leyendo. En un país que produce cientos de cortometrajes cada año destacar es complicado. Y el título puede hacer que, al menos a priori, la gente se fije en nosotros. Porque un cortometraje puede ser bueno pero, si no se ve, es como el que tiene un tío en Cuenca.

Teniendo más o menos el argumento pensado, el título tenía que ser sencillo. Y así, a priori, se nos ocurrió uno: Por el artículo 33. Como veis, se parece un poco al nombre del blog. Tener un número en el título da juego a la hora de hacer el cartel y, la verdad, el 33 es un número bonito. Más que el 12, por ejemplo, o el 9. Además, está el tema de que, en esencia, el protagonista del corto quiere hacer algo y se hará sí o sí. O sea, se hará por el artículo 33.

Pero no tiene demasiada fuerza.

Hablando de esto con un amigo, que participa en el corto en el departamento de producción, me propuso otra alternativa: Los cojones 33. El significado de la frase es el contrario (viene a ser un no muy rotundo), pero para la trama de la película va bien, tiene la fuerza que al otro título le falta y contando además con el 33, tan jugoso para el cartel. Y se da la circunstancia de que, además, es una frase que suelo decir yo con bastante frecuencia (aunque no era consciente de ello).

A mí me encantó. Y a mi hermano también.

Pero no al productor. O sea, a él sí, pero siendo el representante del ayuntamiento, y en estos tiempos que corren en los que hay que  ser políticamente correctos, la alusión a los genitales masculinos no le parecía del todo apropiada. Aún así, sin tener un título alternativo, conseguimos arrancarle una posibilidad: se dejaría elegir a los mayores que participen en la película, dándole tres alternativas:

  • Los cojones 33 (el que más nos gusta)
  • ¡Órdago! (porque el mus tiene algo que ver en la trama)
  • Por el artículo 33 (el original)

¿Vosotros con cual os quedaríais?