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Teresa Fernández, la protagonista

Teresa Fernández, la protagonista

Teresa Fernández

65 años. Alta y delgada. De no usar tinte tendría el pelo casi blanco. Media melena, pelo liso, a veces en coleta a veces suelto. Fue guapa en su juventud y quien tuvo retuvo. De mirada inteligente y curiosa, y de sonrisa enigmática. Siempre parece saber algo que su interlocutor desconoce, y posiblemente sea así. Le gustan los broches y las flores, la ropa cómoda, pero elegante. Es alegre.

Nunca se ha llegado a jubilar del todo, porque sigue ejerciendo de ama de casa, aunque antes de retirarse trabajaba como administrativa. Pudo aspirar a más, pero prefirió dedicar su tiempo a otras actividades más “bohemias”, como la pintura o la danza y el teatro. Empezó historia del arte en la universidad. Se mantiene activa en mil talleres y actividades aunque ahora está más centrada en la informática e Internet. Es una piña con su amiga Dolores y con Juana, con quienes comparte talleres y confidencias.


Mariano Gracía, el protagonista de la película

Mariano Gracía, el protagonista de la película

Mariano García

67 años. Alto, delgado, estirado. Pelo con más blanco que negro, peinado pulcramente para atrás y cortado a navaja. Un bigotillo fino, recuerdo de otras épocas, campa debajo de una nariz recta, ligeramente aguileña. El gesto adusto, los ojos vivos y brillantes. Siempre impecablemente vestido, con chaqueta y corbata. Es educado, aunque no amable, y pierde los nervios con gran facilidad cuando le llevan la contraria.

Recientemente jubilado, era un empresario de cierto éxito de la pequeña industria local con muchos empleados a su cargo. Inflexible en sus convicciones, bastante chapado a la antigua, no se ha acostumbrado a la vida ociosa. Como prolongación de su anterior vida laboral intenta mangonear La Peña desde la sombra, ya que no ostenta cargo alguno.

El único vicio reconocido: el mus. Desde que su gran amigo Don Agustín ya no está entre ellos, Arturo es su pareja de mus. Es un gran jugador, aunque a veces se deja llevar por la soberbia. Otro vicio, aunque éste no reconocido: los puros habanos.