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Teresa y Mariano, en una tregua

Teresa y Mariano, en una tregua

Bajada de temperaturas drásticas. Amenaza de nieve con la cota a 600 metros. Cielo negro como un angoleño untado en betún en una habitación a oscuras. Agua nieve. Son cosas que uno no quiere que ocurran cuando tiene que rodar en exteriores. Sobre todo si no tiene que haber nieve, ni agua, ni frío ni nada en la toma. Así que cuando el día amaneció soleado nos frotamos las manos. Claro que, cuando empezó a nevar… en fin.

Aún y con todo se decidió tirar para adelante, porque para cancelar siempre había tiempo. Aunque rodar supusiera montar la grúa y preparar la iluminación y cubrirlo todo con plásticos para proteger el equipo de la lluvia. Y esperar una tregua del dios del mal tiempo y la mala leche.

Pero de alguna manera, el dios del mal tiempo y de la mala leche decidió que, cuando el plan de rodaje indicaba que había que empezar, haría una pausa en la lluvia. No despejó, que tampoco era cuestión de hacer alardes, pero para la escena tampoco importaba.

Rodamos todo, aunque los actores pasaron algo de frío. Los que estábamos detrás de la cámara no tanto… no salir en plano permite llevar un cálido abrigo.


¡Silencio¡ ¡Cámara! ¡Acción!

Por diferentes motivos, el plan de rodaje previsto se fue al traste. Problemas de agenda de alguno de los actores principales, problemas de fechas para las localizaciones, problemas… un rodaje es solventar problemas y, con suerte, hacer una película entremedias. Así que, en base a esos problemillas de agenda, decidimos adelantar el rodaje a un fin de semana antes de lo previsto.

La escena elegida: la 29. Sólo Mariano y en una localización controlada. Para empezar no estaba mal.

La escena 29 es una escena curiosa. Nosotros la llamamos la escena del psicópata y apareció en la penúltima versión del guión porque necesitábamos una transición entre una escena más bien estática a una más dinámica. Iba a ser algo sencillo, cogiendo una de las ideas que nos habían propuesto desde arte en relación al atrezzo, y desarrollándola un poco. El caso es que se nos fue de las manos y, ahora, más que una transición, es una escena que define mejor al protagonista masculino y que dura como un minuto, más o menos.

Con todo, el rodaje de la 29 nos llevó toda la tarde, lo que sumado a la sesión de fotos promocionales de la mañana, se tradujo en algo de cansancio. Pero esta va a ser la tónica general, me temo.

Lo bueno es que la escena está ya montada y ha quedado muy chula. Claro que yo no soy objetivo… a falta de escena, una buena colección de fotos, todas ellas de nuestra fotógrafa Mariu.