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Uno de los actores en plena prueba

Uno de los actores en plena prueba

Esta es, de momento, la última entrevista que hemos hecho hasta la fecha, y las dos páginas a todo color que nos han dedicado son el resultado de una larga conversación telefónica. Claro que, si me tiran de la lengua, toda conversación, ya sea telefónica o no, siempre es larga.

Leedla en en su web, El Casting: Tú si que vales

Un reportaje de Susana Zorraquino

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Hola buenos días, le llamo del periódico El País… ¿Puede atenderme unos minutos?

El periódico El País. Nada más y nada menos que El País. ¿Y qué podrían querer de mí un medio de comunicación de esa categoría un martes por la mañana? Pues claro, hacerme una entrevista. Una entrevista telefónica, pero una entrevista a fin de cuentas. Con El País. El periódico.

Por lo visto, el Ayuntamiento de Pinto había mandado una nota de prensa a los medios de comunicación y, concretamente a El País, le había resultado curioso todo el tinglado que vamos a montar. En la nota de prensa estábamos nombrados mi hermano y yo, como directores de la película, y no les resultó difícil encontrar mi número.

Y ahí estaba la reportera, de voz agradable y juvenil, haciéndome todo tipo de preguntas sobre la producción, el argumento, fechas de rodaje y demás pormenores. Y yo, en mi trabajo (con el que me gano el pan, ya que hoy por hoy el cine no da para muchas alegrías), alucinando un poco ya que todavía no teníamos escrita ni una palabra del guión. Y porque se trataba de mi primera entrevista para un periódico. Chispas.

Sólo cometí un error: no preguntar cuando salía publicada la noticia. Lo pensé, claro, pero me pareció muy de paleto preguntar. Y ahora no sé si ha salido o no. Yo no lo he visto, al menos.

Si alguien lo encuentra por ahí, que me lo mande.

Por favor.


Todo comenzó con una llamada de teléfono a una hora tardía de la noche, lo suficientemente tardía como para suponer que no era una teleoperadora ofreciendo una oferta de ADSL; o un crédito personal preconcedido del banco amigo, a un tipo de interés más de primo que de amigo. Era mi hermano.

Me empezó a contar el contenido de otra llamada de teléfono que había tenido él segundos antes y que, de alguna manera, me incumbía. Resumiendo: el ayuntamiento había pensado en organizar una actividad para los mayores del pueblo. Una actividad diferente y lo suficientemente original como para llamar su atención. Y habían pensado en nosotros para dirigirla.

La actividad era, como no, realizar un cortometraje en el que los mayores del pueblo participaran activamente, tanto delante como detrás de la cámara. Algo que, sin duda, nunca se ha hecho antes.

“¿Tú te apuntarías?”, me preguntó mi hermano. Yo me apunto a un bombardeo.

Quedábamos emplazados a una reunión con el ayuntamiento dos días después, para entrar en detalles y para, si se podía, establecer el argumento de la película.

Y nos pusimos a pensar…