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Hay una escena muy pequeñita, que en pantalla no durará más de 4 segundos, que querría destacar. Llaman a la puerta y Ramón mira por la mirilla. No es, por así decirlo, una escena trepidante. Pero me parece un buen ejemplo de lo que es hacer cine. La puerta era una vieja puerta que habían tirado al punto limpio, a la que se había puesto una mirilla y que estaba colocada en mitad de una habitación, apoyada en una silla para que no se viniera abajo. Y tres focos.

El set de rodaje

El set de rodaje

Y este es un fotograma del resultado final.

Fotograma de Ramón mirando por la mirilla

Fotograma de Ramón mirando por la mirilla

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¿Cómo se hace una escena que estaba planificada con un pavo de 12 kilos cuando te traen un pollo asado de tamaño pequeño con una cantidad indeterminada de plumas de pavo real ensartadas por el culo? La respuesta es sencilla: improvisando mucho.

Una de las cosas buenas de contar con Ramiro en el reparto es que él está muy acostumbrado a resolver situaciones parecidas encima de un escenario y con público. Así que cogió las riendas de la escena, condujo a José Luis y Juan Manuel de la mano y nos sacó las castañas del fuego. Y Carmina y Margarita tomaron buena nota de lo que tenían que hacer.

Otro problema: la luz necesaria para resolver la escena de la puerta giratoria estaba totalmente fuera de nuestro alcance. Con los escasos 6 focos de teatro que tenemos a nuestra disposición, no sería posible crear el contraluz necesario. Pero lo resolvimos. Ahora sólo queda por ver si el resultado es el que esperábamos.



Otra de las localizaciones en las que se desarrolla la película es la casa de Ramón, el hogar de nuestro silencioso y peculiar personaje. El lugar elegido fue la casa de Ranamán, un conocido rapero local y, sobre todo, amigo, el cual cedió gustoso (o no) su casa para montar la escena. Desembarcamos allí, se lo pusimos todo por medio y rodamos todo.

Algunas fotos:


Esto de la inspiración es tremendo. Un trozo de melodía escuchado fugazmente al pasar un coche con las ventanillas abiertas, una imagen captada con el rabillo del ojo en una televisión encendida o una frase cogida al vuelo de una conversación en el metro, pueden desencadenar una fructífera sesión creadora delante del ordenador. A veces esa idea queda latente en la cabeza, a la espera de algo que la dispare.

Estábamos buscando posibles escenas en las que Ramón interactuara con parte de los grupos opuestos. Aunque son grupos “mixtos” nosotros los denominamos “ellas” y “ellos”, por el sexo del líder. Y se nos ocurrió que “ellos” podían invitar a Ramón a puros caros. Y al decir puros caros inmediatamente se nos vino a la cabeza esta escena:

 

Los líderes mundiales se relajan despues de liderar el mundo un rato

Los líderes mundiales se relajan despues de liderar el mundo un rato

Ocurrió en una cumbre del G-8 y dice mucho de sus protagonistas. Y eso era, precisamente, lo que queríamos que dijera de los nuestros. Un guiño un poco gamberro, vamos.

La escena “de los puros” la rodamos por la tarde en las dependencias del ayuntamiento. La primera escena en la que usamos la nueva grúa de 6 metros que hemos comprado. Un solo plano en movimiento, alejándonos del primer plano de Ramón, hasta conseguir el encuadre de la foto.

Juzgad vosotros mismos si se parecen o no.

 

Fin de la toma

Fin de la toma

Disfrutad también con las fotos de la preparación de la toma:


Ramón González, el culpable de todo

Ramón González, el culpable de todo

Ramón González

68 años. Delgado y poca cosa. Taciturno y apagado, parco en palabras, es el que siempre sale desenfocado en las fotos, o al que siempre tapa alguien. Es un desastre: suele vestir con lo primero que sale del cajón, con poca probabilidad de conjuntar dos calcetines iguales. Soltero incorregible, vivía con su madre en la casa de toda la vida hasta que esta murió. Antes de morir, su madre le hizo prometer que saldría a conocer gente, y esa es la razón por la que se apuntó a la Peña. De su padre guarda una boina que se pone en los momentos especiales.

Entre sus aficiones destacan el fútbol, fan incondicional del Atlético de Madrid; y la de nunca llevar la contraria a nadie. Se sabe todos los poemas de Neruda de memoria.